Mumford and Sons: El Mejor Concierto de Mi Vida

Hola maigos, ya vine después de un tiempo de no escribir aquí para contarles de lo que, a mis ojos, es el mejor evento del año y apenas estamos en marzo. (Es la segunda vez que tengo que escribir esto por que sí, soy un imbecil y no lo guarde jaja).
Después de años de espera y meses de tener mi boleto empolvándose cómodamente en mi buró, al fin llego la fecha, el tan esperado 8 de marzo del 2016, día en el cual “Mumford and Sons” (Mi banda favorita) se presentó por primera vez no solo en México,  sino en America Latina.

El concierto fue en el hermoso y acústicamente perfecto (Uta si weeey) Palacio de los rebotes, el cuál, aunque parece diseñado por un sordo y que en cualquier momento lo podrían transformar en un coliseo, a mi parecer fue el lugar perfecto para recibir a estos muchachos.

Lo mejor de este evento fue que se me presento la hermosa (muy pin&%$e guapa) oportunidad de tener un Meet & Greet con estos (pos) muchachos; ésto para mi fue una locura, ya que llevaba esperando verlos en vivo desde el 2006 y si además tendría la oportunidad de conocerlos era algo que pensé que nunca sucedería (adjuntaría la foto, pero su jefe de seguridad dijo “No Selfies” y pues nadie quiere pelearse con un pequeño muchacho de tez obscura y un mediocre metro noventa de estatura).

En fin, cuando salieron a recibirnos dentro de ese pasillo blanco, esperaba ver a tres estrellas globales, mamonas y con lentes obscuros (Obvioo paaaaaa); pero en realidad nada de eso, salieron tres (por que Marcus no estaba disponible) morros hipsters y sonrientes a saludarnos a todos como si nosotros les estuviéramos haciendo el favor; ésto me hizo admirarlos no sólo como músicos, si no como personas.

Peeeero bueno… pasemos a la parte del concierto.

Desde el momento en el que salieron al escenario, se podía ver la sorpresa en sus caras por qué pues… es obvio, qué país latinoamericano recibiría con gritos, cervezas voladoras y brincos a una banda de Folk…

Pero bueno, después de que pasó la emoción, empezaron a tocar y ahí fue cuando vino la locura. Todas las personas gritaban y conocían absolutamente todas sus canciones, al grado que no podías escuchar ni siquiera la muy peculiar voz de Mr.Mumford. Siguió la noche y la euforia de la gente iba en aumento, la banda se veía entre emocionada y sorprendida de la cantidad de cosas que volaban entre el público.

El climax de la noche vino cuando Marcus se bajó al (súper común y mainstream) pasillito que separa toda la pista en izquierda y derecha, en el cuál usualmente los músicos (de una manera nada practicada y autentica) suelen caminar por ahí, darle five a tres personas y luego de vuelta; pero la sorpresa llego cuando se metió entre todos los asistentes.

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Al terminar Dust Bowl Dance, la banda se “despidió” por unos minutos, hasta que volvieron a aparecer en el centro de toda la pista, en una especie de mini escenario únicamente con una guitarra y un micrófono para tocar de manera magistral Cold Arms , justo al terminar esto volvieron al escenario y volvieron a levantar a todos tocando (Una de sus mejores canciones) “Little lion man” en cuanto sonó todo el lugar se prendió otra vez, los brincos y las voces desafinadas (Incluyéndome) dominaron el ambiente por ultima vez antes de despedir a la banda.

De las dieciséis canciones que tocaron, ocho fueron de Wilder Mind, tres de Babel (incluyendo la legendaria I Will Wait) y cinco canciones de Sigh No More. Ante mis ojos fue perfecto y me dejo con una vibra excelente y deseos de volverlos a ver (con urgencia).

Bueno esa fue mi hermosa columna, espero les haya gustado, aquí les dejo las dieciséis canciones en Spotify para que revivan esos momentos. Nos vemos la próxima semana…
Besos… ¡Bye!

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